La vendimia de vino "Apto para Fondillón" Luis XIV, cosecha 2020

Actualizado: abr 3

Un otoño seco y cálido nos proporciona una añada histórica.




La cosecha 2020 ha sido muy especial para la elaboración de vino "apto para Fondillón". Las cálidas temperaturas y la ausencia de lluvias han creado unas condiciones idóneas para conseguir vinos de alta graduación. De hecho, el otoño de 2020 será recordado como el más seco de los últimos 10 años.



A principios de Noviembre las viejas viñas de Monastrell ya estaban perdiendo las hojas, y las uvas mostraban un alcohol probable de 17 grados.



El problema de las lluvias de Otoño

La mayoría de los años, durante los meses de Septiembre y Octubre aparecen varias tormentas y borrascas, que dejan 10-12 días de precipitaciones. Estas lluvias pueden crear problemas como la aparición de hongos en los vinos de cosecha muy tardía, como el Fondillón de Alicante. Pero durante la cosecha 2020 hemos tenido un tiempo diferente:



Uno de los otoños más secos de la historia.

A partir de Noviembre, ya con la fotosíntesis detenida totalmente por la pérdida de las hojas, llega el momento decisivo para la consecución de uvas aptas para Fondillón.

Y sin duda, la metereología del 2020 ha sido idónea para nuestros objetivos. Los numerosos días soleados, las temperaturas elevadas, y la gran amplitud térmica, han hecho que las plantas generen una gran cantidad de azúcar en sus frutos.

La piel dura y el ciclo tardío de la Monastrell es muy adecuado para que las uvas lleguen en buen estado a este punto. También la gran resistencia a la degradación de los ácidos propia de nuestra gran variedad autóctona.




En Noviembre, ya con la piel debilitada por la gran madurez, el tiempo seco es necesario para que las uvas pasen de un alcohol probable de 15 grados a 17, 18 o incluso 19 grados. Solo los años especialmente secos puede darse esa semipasificación en la misma cepa sin que la podredumbre llegue a atacar los frutos.




La cosecha 2020 de Fondilllón Luis XIV se realizó a mano, escalonada según la madurez de las uvas, siempre buscando el máximo grado posible. Los racimos en algún caso estaban semipasificados y también con uvas atacadas por avispas y pájaros. La progresiva recogida de los frutos de los campos vecinos y el gran dulzor de la uvas aptas para Fondillón hacen que urracas, mirlos y avispas disfruten de su parte en este festival de la glucosa.

Un Noviembre seco y las altas temperaturas ayudaron a que todas estas heridas cicatrizaran debidamente y no apareciera el hongo botrytis arruinando racimos enteros.



Una vendimia especial, con un grado de madurez altísimo que debía ser elaborada para conseguir vinos de alta graduación. Y este año, en Colección de Toneles Centenarios hemos utilizado un método ancestral: el lagar subterráneo centenario de la histórica Bodega El Pinaret.

Pero esto es algo que contaremos en el siguiente post.





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